domingo, 29 de octubre de 2017

Dicen que quien la sigue la consigue

Pues parece que algo de cierto tienen los refranes, al fin y al cabo vienen de la sapiencia popular. Lo de que la perseverancia funciona es cierto. El ocho de enero de 2014 comencé el proceso de documentación y escritura de El domador de lagartijas y en agosto del mismo año di por finalizada la primera escritura. Después se quedó en un cajón hasta que en abril de 2016 la llevé al Registro de la Propiedad Intelectual. La envié a una editorial que al principio se interesó mucho pero luego quería una novela a la medida. Después hablé con una editora, le envié una sinopsis y me dijo que le interesaba, que se la enviara después de la campaña de Navidad.
El nueve de enero de 2017, puntual como un perrete que sabe la hora de salir a la calle, se la envié. Pero llegó septiembre y no me había dicho nada, así que le comenté que iba a ponerla en movimiento, que ya no podía esperar más. Un par de semanas después esa editora me escribía para decirme que le interesaba mucho y que, si aún estaba disponible, quería que habláramos. Dicho y hecho: El domador de lagartijas ya tiene editorial y, si los hados nos son propicios, para Navidad verá la luz. Seguiremos informando.

jueves, 30 de marzo de 2017

Todo lo que ya no íbamos a necesitar


Parece que no haya pasado el tiempo pero ya hace dos años que Maite Núñez publicó su primer libro, Cosas que decidir mientras se hace la cena. Apenas veinticuatro meses después de su opera prima llega Todo lo que ya no íbamos a necesitar, un estupendo libro de relatos que sólo viene a confirmar lo que ya se vislumbraba en su debut, que es una autora como la copa de un pino, una voz potente y con entidad dentro del panorama del cuento de nuestro país.Todo esto para contaros que presentamos este segundo libro el viernes 31 de marzo en Rubí, en el Racó del Llibre a las 19:30 de la tarde. ¡No os lo perdáis!

jueves, 5 de enero de 2017

BYE BYE 2016

2016 ha sido un año extraño, de transición. He dejado atrás un montón de penas y me he lamido las heridas, poco más. A nivel literario un premio, una negativa editorial, algunos proyectos en ciernes y el haber recuperado las ganas de escribir. Sigo adelante, que no es poco, porque voy viendo como muchos otros se van quedando en el camino por falta de ganas, cansancio, decepciones... Pero una es lo que es y cuesta renunciar a lo que somos.
Empiezo el 2017 con ganas y proyectos, pero sin demasiadas esperanzas. Una cosa no quita la otra y hay que ser realista. Pero seguiré escribiendo, más que nada porque no sé hacer otra cosa. Jamás he tenido pretensiones pero sí soñaba con que algún día conseguiría hacer realidad algunos sueños. La cosa es complicada, el sector editorial vive su propia crisis dentro de la crisis global y es difícil conseguir publicar en condiciones. Por otro lado la mayoría de editoriales tienen cerrado el recibo de originales hasta nueva orden y eso aún es más descorazonador. Pero no tengo prisa.
De 2016 destacar la llegada a mi vida de cierto personajillo peludo que me ha ayudado a superar el mal momento. Se llama Momo y le tiraron a un contenedor de basura dentro de una bolsa de plástico con sus tres hermanos. Alguien oyó sus gritos de socorro, tres sobrevivieron. Se llama Momo y es un gato muy literario. Este ha sido, definitivamente, mi año del gato.